domingo, 1 de junio de 2025

UN GATO EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Mi mascota se encuentra especialmente feliz esta tarde, ¡y no es para poco! Porque ha vendido sus primeros dos ejemplares en la Feria del Libro de Madrid. Por muy grande o muy pequeño que seas como escritor, el firmar en esas casetas que salen del asfalto a primeros de junio en el Paseo de Fernán Nuñez, en pleno centro del Parque, no deja de ser todo un sueño. Vale que él no es Rosa Montero ni Juan Gómez Jurado, pero bueno, siempre aprendes algo de los grandes cuando compites contra ellos por atraer la atención.

Lo más importante es saber venderte como un pescadero hace con la frescura de sus sardinas. Hay que asaltar a la gente, incluso cuando tienes muy claro que no te van a comprar. Porque la competencia es desesperada, mucho más si te encuentras en un puesto colectivo que hace de medianera entre las dos avenidas... ¡Véndete, carallo!

Mi mascota siempre dice que es muy tímido, y eso es cierto, pero estoy contento con él. A lo largo de sus dos horas de gloria, gracias al buen hacer de José Luis Pastor, su editor de Suseya Ediciones, y acompañado por la encantadora Rocío, se ha apoderado del espacio 369, y ha tratado de vender su criatura. Allí ha estado, en la caseta  del Gremio de Editores de Castilla y León. Un fuerte abrazo y mi agradecimiento por prestarle ese espacio.

¡Asustando a la gente! ¡Como un león! O como un gato cuando tiene hambre, da lo mismo. Pero lo más curioso son las conclusiones que ha ido sacando de la experiencia, y que tras arduo debate, le permito compartir con vosotros.

1. Lleva agua en abundancia. A pesar de la posibilidad de comprar botellas de agua en las máquinas o en los bares, hay que ser previsor.

2. Ruge y gruñe. Nunca sabes cuándo alguien te va a hacer caso. Prepara la voz.

3. Ten un discurso bien preparado. Debes ser capaz de contar y vender tu novela en menos de un minuto, a veces incluso 30 segundos, porque la gente no te va a conceder más tiempo.

4. Huye de los grupos grandes. Lo ideal es dirigirte a personas que van solas, o como mucho parejas. Los tríos, como en la cama, no funcionan.

5. Échale morro. Usa frases como: "Tienes pinta de que te gustan los vampiros" o bien "¿Quieres una novela de vampiros que rompe con todo?" 

6. No insistas demasiado. La gente, sobre todo el primer fin de semana de la Feria del Libro, va a lo suyo. A dejarse llevar por ese ambiente tan especial. A pasear. A mirar a la gente. Y, si ve una larga cola, su tendencia será la de ponerse detrás del todo. ¡Cómo estaba la caseta de la Librería Pérgamo durante la firma de Rosa Montero, a la misma hora de mi mascota!

7. Ve al baño antes de salir de casa. Y otra vez en el bar cerca de la entrada cuando te tomas el enésimo café del día. Que dos horas pueden hacerse muy largas si sientes la llamada de la Jungla, y los baños móviles a veces no están demasiado limpios.

8. Aprovecha para mirar libros o novelas gráficas que te puedan interesar dentro de la caseta. Siempre puedes reservarlos para la siguiente firma o visita a la Feria.

9. No lleves encima la tarjeta de crédito. Que luego vienen los sustos...

10. ¡Disfruta mucho de la experiencia! Que incluso los más grandes empezaron siendo pequeños, o al menos ese es el sueño que inspira a tanta gente a escribir...

Los madrileños no tendrán Feria de Abril como en Sevilla, no necesitan los caballos como en El Rocío, ni casetas con rebujitos y vino fino como en Dos Hermanas. Pero que no les toquen ni la celebración de la Semana Santa, ni, por supuesto, la Feria del Libro.

Todavía estamos esperando a que lleguen las grandes tormentas, que todos los años, como poco durante una tarde, acompañan a tan singular acontecimiento... Incluso el Hombre del Tiempo de Telemadrid cuenta ya con ello, y está deseando informarnos de la lluvia.

En fin, que mi mascota volverá a estar en la Feria del Libro, en la caseta 369, el próximo viernes 13 (Jason dice que se apunta), de doce a dos... Ya podéis estar pendientes, porque luego no volverá...

Hoy no se podrá quejar, le he otorgado todo el protagonismo en estas líneas, pero comprendo muy bien cómo se siente. Más o menos como yo, cuando gracias a la presión adecuada de mis esfínteres anales consigo dejar una de mis cacas con la forma del icono del whatssap en medio del arenero; o cuando me da un poquito de pulpo o de mejillones cuando cena salpicón del Mercadona.


Como decíamos antes (y no ayer), la Feria del Libro de Madrid tiene ese encanto especial, que resiste incluso a los cierres intempestivos y bastante ilógicos. Mi mascota volverá, en esta ocasión como amigo del escritor, para conseguir los últimos libros de Alberto Caliani y de Marina Casado, pero desde luego sin el estrés que genera venderte a ti mismo...

Y termino la entrada con una foto mía, para que podáis admirar mi soberana felinidad y mi sin par gatunez, que por algo el blog se llama Confesiones del agente Zeus.

Si queréis más lectura, pero de lo que escribe mi mascota, podéis seguirle en hdtelblogquenadielee.blogspot.com o bien en hdtesenciadeversos.blogspot.com.

Ahora os dejo tranquilos, no sin antes recordaros que podéis comprar su novela Un vampiro en la historia, o bien directamente en la web de la editorial Suseya, o incluso en Amazon. Venga, que os aseguro que se trata de uno de esos libros que te marcan, y que rompen con el canon y con todos los tópicos sobre el tema...

Así que marramamiau, miau miau, y hasta otro momento.


martes, 20 de mayo de 2025

PALABRAS DEL AGENTE ZEUS

  

SOBRE LAS FUNCIONES DE MI HUMANO DE CABECERA
LA ABUELA PILAR ES OTRA HISTORIA.

No es fácil ser el gato dominante en una vivienda de humanos. Y más si tu único contacto con otros miembros de tu especie se produce en el veterinario, generalmente a través de los barrotes del transportin. La otra tarde estuve hablando con Catalina, una persa preciosa pero algo engreída, y comprendí que mis problemas eran más comunes de lo que pensaba.
Así que por eso decidí ponerme a escribir mi historia, para ayudar a facilitar las relaciones entre las dos especies, y combatir al mismo tiempo mi soledad, experiencias, sueños y planes malvados.
El otro día tuve una charla muy seria con mi humano y, a pesar de los problemas de comunicación iniciales, porque no respeta las pausas intermaullidos y responde en un sol mayor en vez de fa sostenido, creí que lo había dejado todo bien claro.
Pero no.
Por eso, ahora, aprovechando que se ha dejado el ordenador encendido, le voy a escribir una lista de tareas y responsabilidades, desde su punto de vista claro, para que lo entienda.
Sí, es cierto, los gatos sabemos usar los ordenadores, las impresoras, incluso el lavavajillas (por eso lo inspecciono con frecuencia) y otros electrodomésticos. Pero solamente cuando estamos solos. Si hay humanos por delante, pues nos hacemos el gato.

En fin, que esta es la lista de sus utilidades, siempre desde su perspectiva:
Mi función, la más importante en mi vida, es ocuparse del Agente Zeus, mi amo y señor. Lo que incluye estas tareas ineludibles, tanto suyas como mías:
- limpiar su arenero,
- darle de comer su loncha de jamón York clandestina,
- dejarle que se afile las uñas en mis vaqueros,
- robarme la silla del despacho,
- morder mis codos,
- perseguirme por toda la casa con el juguete,

- darme sustos... ¿sigo?
- asustarme corriendo por toda la casa como loco,
- pasarse un buen rato mirando una esquina del despacho y luego acercarse a saludar
- tirar las macetas de la mesa,
- cazar la varita de incienso,
- salir sobre el aire acondicionado de la ventana de mi dormitorio,
- dejarle que se atrinchere dentro de mi armario o del de la ropa blanca,
- ayudarle a bajar desde encima de la nevera cuando le apetece o le entra el vértigo,
- interrumpir las grabaciones de tiktok con sus maullidos,
- pasear por encima del teclado cuando estoy escribiendo
- comprobar la temperatura del agua de la ducha,
- ser su acompañante cuando tiene que ir al veterinario (todo un drama),
- ser su proveedor de latitas y cosas ricas,
- recoger sus cacas en el arenero (menos mal que no es un Gran Danés),
- buscarle por toda la casa cuando se esconde,
- dejarle ponerse delante de mis pies en la oscuridad (y casi hacerme caer),
- perseguirle hasta el octavo piso cuando se escapa de la casa,
- negociar con el vecino su regreso desde el balcón ajeno,
- que le masajee la tripa después de comer,
- proveer las sesiones de peinado cada dos noches,
- hacerle compañía a primera hora de la mañana cuando se aburre,
- cambiar la cadena de televisión cuando no le gusta lo que están echando (le encantan los programas de reformas y las tertulias de la sexta, pero no tolera a Jordi Hurtado),
- jugar al escondite cuando me roba el móvil,
- y otras muchas cosas de las que seguiremos hablando en otro momento.

UN GATO EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Mi mascota se encuentra especialmente feliz esta tarde, ¡y no es para poco! Porque ha vendido sus primeros dos ejemplares en la Feria del Li...